Hay un momento que nos pasa a casi todos los que tenemos una trail. Empiezas haciendo alguna pista fácil cerca de casa y, casi sin darte cuenta, cada salida termina igual: quieres ir un poco más lejos, buscar caminos nuevos y enfrentarte a terrenos que hace unos meses ni te habrías planteado.
Entonces empiezas a ver vídeos del Dakar, la Baja Aragón o el Hellas Rally. Descubres que existen eventos donde cientos de aficionados recorren kilómetros y kilómetros guiándose únicamente por un roadbook, y tarde o temprano aparece la pregunta:
¿Podría hacer yo algo así?
La respuesta es mucho más sencilla de lo que imaginas. No hace falta ser piloto profesional, ni tener una moto preparada para el Dakar, ni llevar media vida haciendo enduro. Lo que realmente necesitas es empezar por el sitio adecuado y, créeme, ese sitio casi nunca es el catálogo de accesorios.

Un rally no consiste en correr
Es una idea que todos tenemos al principio. Oyes la palabra rally y automáticamente piensas en motos cruzando dunas a toda velocidad, pilotos derrapando en cada curva y cronómetros marcando décimas de segundo.
Sin embargo, la realidad de la mayoría de raids para aficionados es muy distinta.
En este tipo de eventos el objetivo no suele ser llegar el primero, sino completar el recorrido navegando correctamente. Tendrás que interpretar un roadbook, controlar las distancias, identificar referencias en el terreno y mantener un ritmo constante sin perderte. Y aunque parezca sencillo, la navegación exige mucha más concentración de la que imaginamos la primera vez.
De hecho, casi todos los que debutan coinciden en lo mismo: nunca pensaron que navegar pudiera cansar tanto.
No necesitas una moto mejor, sino más experiencia
Con el auge del mundo trail es muy fácil caer en la tentación de pensar que necesitamos más accesorios para disfrutar del campo. Ves motos equipadas con suspensiones de competición, torres de navegación, amortiguadores de dirección, escapes o depósitos auxiliares y es inevitable pensar que ese es el camino.
Mi experiencia me dice justo lo contrario.
Si hoy tuviera que empezar desde cero y alguien me regalara 1.500 euros para preparar mi primera aventura, invertiría antes en aprender que en modificar la moto.
Ese dinero iría destinado a un buen curso de conducción, unos neumáticos adecuados, las protecciones básicas y muchas horas de práctica.
Estoy convencido de que esa inversión me convertiría en un piloto mucho más seguro que gastarlo todo en accesorios.
Aprender por tu cuenta también tiene un precio
Seguro que has oído alguna vez eso de que la mejor escuela es salir al campo todos los fines de semana. Y es cierto que la práctica es imprescindible, pero también es verdad que aprender únicamente a base de ensayo y error suele salir bastante caro.
Con una maxitrail de más de 200 kilos, un pequeño fallo puede terminar en una maneta doblada, una tapa del motor rota o un radiador perforado. Y si sumas varias caídas, las reparaciones acaban costando bastante más que un curso donde alguien con experiencia te corrige esos errores desde el primer día.
Por eso siempre recomiendo empezar por la formación. No porque vayas a convertirte en un experto en un fin de semana, sino porque aprenderás una base sólida sobre la que seguir mejorando.

¿Hace falta una moto de rally?
Rotundamente no.
De hecho, cada vez es más habitual ver participantes con motos prácticamente de serie. Una Ténéré 700, una Africa Twin, una BMW GS, una KTM Adventure o incluso una CRF300L pueden completar perfectamente muchos de estos eventos.
Lo importante no es llevar la moto más preparada del parque cerrado, sino que esté protegida y sea fiable.
Lo mínimo que montaría antes de un raid
Si tuviera que preparar una moto para mi primer rally de navegación, hay tres elementos que no faltarían.
El primero sería un buen cubrecárter. No hace falta que sea el más bonito del mercado, sino uno capaz de soportar golpes de verdad, porque tarde o temprano una piedra acabará impactando contra los bajos de la moto.
El segundo serían unas defensas de calidad. Es cierto que añaden algunos kilos, pero siguen pesando mucho menos que la factura de reparar una tapa del motor o un radiador después de una caída. En este punto creo que merece la pena invertir en un buen producto.
Y, por supuesto, instalaría un sistema de navegación. Muchos eventos permiten seguir un track GPS desde el móvil, pero aprender a utilizar un roadbook abre la puerta a una forma completamente distinta de disfrutar la moto y, además, permite participar en muchas más pruebas.
Lo mínimo que montaría antes de un raid
Si tuviera que preparar una moto para mi primer rally de navegación, hay tres elementos que no faltarían.
El primero sería un buen cubrecárter. No hace falta que sea el más bonito del mercado, sino uno capaz de soportar golpes de verdad, porque tarde o temprano una piedra acabará impactando contra los bajos de la moto.
El segundo serían unas defensas de calidad. Es cierto que añaden algunos kilos, pero siguen pesando mucho menos que la factura de reparar una tapa del motor o un radiador después de una caída. En este punto creo que merece la pena invertir en un buen producto.
Y, por supuesto, instalaría un sistema de navegación. Muchos eventos permiten seguir un track GPS desde el móvil, pero aprender a utilizar un roadbook abre la puerta a una forma completamente distinta de disfrutar la moto y, además, permite participar en muchas más pruebas.

El eterno debate: los neumáticos
Si preguntas cuál es el mejor neumático para una trail, probablemente obtengas tantas respuestas como motoristas haya en la conversación.
Después de probar distintas configuraciones, he llegado a una conclusión muy sencilla: no existe el neumático perfecto, sino el que mejor se adapta al uso que haces de la moto.
Si alternas carretera y pistas durante todo el año, un neumático mixto suele ser la opción más práctica.
Si realizas viajes largos por asfalto pero también participas en eventos offroad, quizá te interese disponer de dos juegos de neumáticos y cambiarlos según la ocasión.
Y si sales al campo con frecuencia, tarde o temprano entenderás por qué tantos aficionados terminan comprando un segundo juego de llantas para poder cambiar completamente el comportamiento de la moto en apenas unos minutos.
Lo que nadie suele contarte de un raid
Cuando hablamos de estos eventos casi siempre pensamos en la moto, los neumáticos o la navegación. Sin embargo, hay algo igual de importante: la cabeza.
Llega un momento en el que estás cansado, te equivocas al interpretar una nota del roadbook y empiezas a perder tiempo. Es entonces cuando aparecen las dudas y la tentación de seguir al piloto que llevas delante, aunque no tengas claro si realmente va por el camino correcto.
Curiosamente, muchos errores no aparecen por falta de técnica, sino por las prisas.
En un rally suele ser mejor detenerse medio minuto, respirar y revisar el roadbook que recorrer varios kilómetros en la dirección equivocada.
Mi mejor consejo si quieres empezar
Si este mundo te llama la atención, no esperes a tener la moto perfecta porque, sencillamente, no existe.
Empieza con la moto que ya tienes, fórmate con un buen instructor, sal a rodar con gente que tenga más experiencia que tú y no tengas miedo a equivocarte. Todos los que hoy participan con soltura en un raid empezaron exactamente igual, con dudas, respeto y muchas ganas de aprender.
Al final, los rallies de navegación no consisten en ganar una carrera. Consisten en descubrir lugares que de otra forma nunca conocerías, aprender a confiar en ti mismo y volver a casa con la sensación de haber vivido una auténtica aventura.
Y te aseguro una cosa: esa sensación engancha muchísimo.